Que parta el festival tiene puras cosas buenas. Para los que estamos en la cobertura y en los comentarios, por de pronto, significa que dejamos de hablar de puras leseras y comenzamos a hablar de lo que, por lo menos a mí realmente me importa en Viña: la música.
Ayer Earth, Wind and Fire permitió que, realmente habláramos de música. Tuvieron un show arriesgado en su primera media hora, con pocos hits y varios pedazos instrumentales pero luego arremetieron con la seguidilla de éxitos que hizo bailar y gozar a todo el mundo. En la quinta, por lo menos había 8 mil personas a las 3 de la mañana, cuando terminó el show sin oir “Devotion” una de sus canciones más populares en Chile. Deuda insoluta para los que nos quedamos en Viña, oportunidad de sacar pica para los que los vean en el Casino aquí en Viña o en San Carlos, el sábado.
Lo que un combo de buenos músicos repletos de onda y talento puede hacer, con secciones super cuidadas y con preciosas líneas instrumentales , sólo tuvo el punto bajo de un sonido algo desprolijo, decepcionante, para mi gusto, en relación con lo que uno está acostumbrado en la Quinta Vergara.
Pero bueno, la noche resultó, como estaba previsto, buenísima, pagó cada peso invertido o, como en mi caso, cada minuto menos de sueño. Para hoy, lo de Journey, que es otra cosa, mucho más sencillo musicalmente hablando, debería ir por un carril parecido. Pronóstico: deberían tener un sonido perfecto, el vocalista nuevo debería ser super parecido a Steve Perry y tendrían que encajar una seguidilla de hits que hagan imparable su presentación. Cualquier punto menos que eso, Journey queda en deuda.
Un abrazo para todos. Y muchas gracias por la constante buena onda que recibimos a través del blog.
Iván Valenzuela






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