La música

21 02 2008

Que parta el festival tiene puras cosas buenas. Para los que estamos en la cobertura y en los comentarios, por de pronto, significa que dejamos de hablar de puras leseras y comenzamos a hablar de lo que, por lo menos a mí realmente me importa en Viña: la música.
Ayer Earth, Wind and Fire permitió que, realmente habláramos de música. Tuvieron un show arriesgado en su primera media hora, con pocos hits y varios pedazos instrumentales pero luego arremetieron con la seguidilla de éxitos que hizo bailar y gozar a todo el mundo. En la quinta, por lo menos había 8 mil personas a las 3 de la mañana, cuando terminó el show sin oir “Devotion” una de sus canciones más populares en Chile. Deuda insoluta para los que nos quedamos en Viña, oportunidad de sacar pica para los que los vean en el Casino aquí en Viña o en San Carlos, el sábado.
Lo que un combo de buenos músicos repletos de onda y talento puede hacer, con secciones super cuidadas y con preciosas líneas instrumentales , sólo tuvo el punto bajo de un sonido algo desprolijo, decepcionante, para mi gusto, en relación con lo que uno está acostumbrado en la Quinta Vergara.
Pero bueno, la noche resultó, como estaba previsto, buenísima, pagó cada peso invertido o, como en mi caso, cada minuto menos de sueño. Para hoy, lo de Journey, que es otra cosa, mucho más sencillo musicalmente hablando, debería ir por un carril parecido. Pronóstico: deberían tener un sonido perfecto, el vocalista nuevo debería ser super parecido a Steve Perry y tendrían que encajar una seguidilla de hits que hagan imparable su presentación. Cualquier punto menos que eso, Journey queda en deuda.
Un abrazo para todos. Y muchas gracias por la constante buena onda que recibimos a través del blog.

Iván Valenzuela





Locura Festivalera, PRIMERA NOCHE

21 02 2008

Foto: emol.com

Durante los días que dura el certamen viñamarino, muchas actividades cercanas han alcanazado vuelo propio y forman un circo, en el buen sentido de la palabra, entretenido y sabroso. Si a esto sumamos la natural curiosidad que despiertan los artistas, tenemos multitudes buscando una foto, un autografo, un saludo. A veces, muchas de estas “estrellas” olvidan que se deben (literalmente) a la gente y con humillante soberbia terminan olvidando el cariño expresado por lo que muchos llaman el populacho. En alguna oportunidad viví algo parecido así que entiendo lo que digo.

Andar por las calles de Viña en estos momentos es sumergirse en una ciudad bella bombardeada de sonidos, colores y locura. Noteros locos corriendo detrás de una exclusiva que les suba los bonos, modelos aparecidas y de generosas curvas regalando sueños a cientos de colegas (me incluyo, obvio), cómicos que hacen de periodistas y periodistas que hacen de cómicos, bailarinas guapas, cantantes con ropas extrañas, mimos odiosos (N.L.S) y alternativos que dicen odiar todo esto pero son los primeros en terminar posando ante las miradas inocentes de muchos. 

Todo este panorama satélite de actividades festivaleras a veces  ha eclipasado (como anoche la Luna) al verdadero sentido de la fiesta, seis noches dedicadas a gozar de lo mejor de la música y del espactáculo de los artistas sobre el principal escenario latinoamericano.

Anoche

Miguel Bosé: Too much, especialemnete lo que no se vio en pantalla. Él cantando mientras se metía los dedos  en su traste. ¿Es necesaria la provocación?, a mi me suena gratuita. Igual un agrado escuchar canciones que uno cantó desde la más tierna infancia

Six Pack: Muchos, maliciosamente, esperaban que fueran devorados por el monstruo. No fue así. Cantaron su repertotio, fueron escuchados, hubo pifias pero nada tan sangriento. Los chicos están haciendo su pega, lo que ya es loable.

EWF: Bailando temas de disco, con el gran sonido esperado. Sandía calada y NOTABLE.

¿A ustedes que les pareció?

Edo Fuentes